Santidad

Ella fue beatificada el 13 de noviembre 1983 por el Papa Juan Pablo II.

“En ella, todo nos habla de Jesús” Estas palabras de San Juan Pablo II son el más bello cumplido que se le podría hacer a un cristiano! Una vida totalmente habitada por el Espíritu del Señor, alimentada con la Palabra de Dios y los sacramentos e irradiando su caridad. La cultura oriental es el terreno fértil de la santidad de Mariam. Todo en ella habla desde el Oriente y en el espíritu del Oriente. Sin embargo, su mensaje tiene un alcance universal, ya que nos conduce a las raíces de la Iglesia y del Carmelo y nos invita a vivificarlas con el soplo del Espíritu Santo.

 

En el soplo del Espíritu

 

Mariam se abandona a la acción del Espíritu Santo con la simplicidad de un niño. Así, cada acontecimiento de su vida encuentra la luz en él, ayudándola a conocer la voluntad de Dios y vivirla. «Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir» (Jn 16, 13).

 

“Esta mañana yo estaba triste porque no sentía a Dios. Me parecía que mi corazón era como de fierro. No podía pensar en Dios; e invoqué al Espíritu Santo y le dije: Eres tú quien nos da a conocer Jesús. Los apóstoles permanecieron con él mucho tiempo sin comprenderlo; pero una gota tuya abrió sus mentes para comprender. Tú harás que yo pueda comprender también. Ven mi consolación; ven, mi alegría, ven, mi paz, mi fuerza, mi luz. Ven, ilumíname para encontrar la fuente donde pueda apagar mi sed. Una gota tuya me basta para mostrarme a Jesús tal como él es… Y yo sentí el fuego arder en mi corazón. El Espíritu Santo no me niega nada”.

 

Aquí estamos en el corazón de la experiencia de Mariam: La clave para entrar en su jardín interior está en la entrega de su vida a la acción del Espíritu Santo. “Espíritu santo, ilumíname. ¿Qué debo hacer y de qué manera debo encontrar a Jesús?” exclamaba. Inconsciente de la profundidad de su vida espiritual, Mariam se llamaba a sí misma “la pequeña nada de Jesús”; ella esperaba todo de él. Es el mismo Espíritu Santo quien la condujo en este camino de intimidad con Cristo.

Testimonio de ello es la oración que él mismo le ha inspirado.

 

“Espíritu santo, inspírame.

Amor de Dios, consúmeme.

Por el buen camino, guíame.

María, Madre mía, socórreme,

Con Jesús, bendíceme.

De todo mal, de toda ilusión,

De todo peligro, presérvame.”

 

“El Espíritu ‘inspira todo’, nuestros pensamientos, nuestras acciones y nuestra oración. Él nos une a Dios y a nuestros hermanos. Mariam es testigo de la fuerza de este soplo en la vida cotidiana… El misterio de la Salvación y la aventura de la vida cristiana están resumidos en esta oración!.”

 

Canonización

 

La Canonización fue el 17 de Mayo de 2015, durante el pontificado de S.S. Francisco.

 

“Maria Baouardy que, humilde y analfabeta, supo dar consejos y explicaciones teológicas con extrema claridad, fruto del diálogo continuo con el Espíritu Santo. La docilidad al Espíritu Santo la hizo también instrumento de encuentro y de comunión con el mundo musulmán.

 

El milagro de canonización es la curación de un niño siciliano, Emanuel Lo Zito, que sufría de una insuficiencia cardíaca congénita. Después de una operación quirúrgica, que los médicos consideraban incluso inútil, el niño se curó milagrosamente. Sus padres lo confiaron a Mariam, cuya santidad habían conocido durante un viaje a Tierra Santa.